Finca Las Marujitas
Photo

Nuestra finca

Con una superficie total de 110 hectáreas, Finca de las Marujitas se encuentra ubicada en el área de Jocolí Viejo, en la localidad de Lavalle, a sólo 20 minutos de la ciudad de Mendoza.

La finca se ubica en una zona especialmente propicia para el cultivo de olivos. Se encuentra a una altura de 615 mts. sobre el nivel del mar, el suelo es árido y el clima templado y seco, con gran amplitud térmica y escasas precipitaciones.

Un total de 100 hectáreas están destinadas a la olivicultura. Buscamos maximizar los recursos y minimizar el impacto sobre la flora y la fauna, para desarrollar la actividad en total equilibrio con la naturaleza, y al mismo tiempo obtener un fruto de la mejor calidad posible.

Los esquemas de plantación súper intensivo, intensivo y semi intensivo brindan la posibilidad de maximizar tanto el suelo como el agua de riego. La lógica de plantación de distintas variedades permite contar con diferentes momentos de cosecha y posibilita la elaboración de distintos blends de aceites, para tener distintos sabores que se adecúen al gusto de distintos mercados.

Utilizamos el sistema de riego por surcos, con agua proveniente de la acequia. Este sistema hídrico se desarrolló en el área a partir del antiguo sistema de canales y acequias para riego y agua potable de los aborígenes de la zona, en tiempos prehispánicos. A partir de un respeto por la topografía del lugar, se conduce a través de las acequias el agua de deshielo de la Cordillera de los Andes, que baja por la montaña y llega a la Finca como agua pura y rica en minerales, lo que favorece a la calidad de las olivas.

El marco natural que rodea la Finca presenta magia, misticismo e historia. La imponente Cordillera de los Andes, por un lado, y por el otro la cercanía del desierto que lleva el nombre de Altos Limpios, una zona de médanos de más de 15 metros de altura, conforman un paisaje tan único como especial.

Esta zona fue la tierra de los indios huarpes, que habitaban la región y se adentraban en las Lagunas del Rosario en balsas de totora. Con el paso del tiempo, esta zona desértica fue transformada por la intervención del hombre en el oasis productivo que es hoy día.