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Misticismo

Se cuentan más de cien referencias al Olivo en la Biblia. Una de las más recordadas se refiere en el libro del Génesis: una paloma lleva a Noé una rama de olivo para mostrarle el fin del diluvio y las inundaciones. Noé leyó en este gesto una señal de la paz venidera.

El término “Mesías”, en arameo, significa “ungido”, de lo cual se entiende “ungido en aceite de oliva”, que era la forma en que los judíos coronaban a sus reyes. En el Libro del Éxodo se relata cómo Dios enseñó a Moisés la preparación del “aceite de la santa unción”. También algunos profetas y sumos sacerdotes eran ungidos en aceite. Por otra parte, el Monte de Olivos, cerca de Jerusalén es marco de distintas escenas bíblicas.

La rama de olivo es conocida como símbolo de paz, pero también de gloria y de abundancia. Recordemos, por ejemplo, que la tierra prometida estaría “llena de olivos y miel”, y que Homero llamó al aceite de oliva “el oro líquido”.

En la Mitología Griega se cuenta la historia de una competencia entre Poseidón, dios de los mares, y Atenea, diosa de la sabiduría, por ser guardianes de la ciudad. Poseidón clavó su tridente en una roca e hizo brotar agua de mar. Atenea hundió su lanza e hizo brotar el Olivo. Los dioses consideraron que el regalo de Atenea era mejor, y dieron su nombre a la ciudad. En las olimpíadas, los ganadores recibían una corona hecha con ramas de olivo, y en los juegos Panatenaicos, los ganadores recibían como premio grandes cantidades de aceite de oliva. Todo ello convertía al olivo y sus derivados en formas de representar el triunfo y la gloria, y también en una manera de premiar a los ganadores.